Construyendo puentes en una sociedad dividida
- Václav Klaus
- 27 ene
- 4 Min. de lectura
Muchas gracias por darme la palabra, a pesar de que no soy un experto en construir puentes. Por lo tanto, solo una nota tentativa. A un economista, convertido en político, se le debe pedir que hable sobre otros temas, en los que tiene ventaja comparativa.
A primera vista, el eslogan "construir puentes"; es sin duda positivo. A priori oponerse, sería considerado negativista y poco constructivo por la mayoría de la gente. No lo haré, pero algunas observaciones aclaratorias son más que necesarias. Cuando se habla de tender puentes entre seres humanos, países o sociedades, tienen que quererlo. Si no, esto es solo una frase vacía. Permítaseme comenzar recordando mi primera experiencia posterior a noviembre de 1989. La idea original, popular tanto en Occidente como en Oriente en ese momento, era que nosotros, los países de Europa Central, debíamos convertirnos en un puente entre el capitalismo y el comunismo, entre Occidente y Oriente, como una forma de deshacerse de los peligrosos conflictos y enfrentamientos de la era de la Guerra Fría. Comprendí muy rápidamente que sugerir redundaba en interés de Occidente, así como de Oriente. Ambos querían una zona de amortiguamiento entre ellos, era interés de ellos y no para nuestro beneficio.
Recuerdo mi fuerte oposición a esta idea, que la mayoría de los políticos relevantes de la época consideraban positiva y atractiva. Permítanme repetir el principal contraargumento que usamos en ese momento: los puentes son para cruzarlos, no puedes quedarte y acampar en un lado del puente. No queríamos construir un puente entre el capitalismo y el comunismo. Era necesario deshacerse de uno de estos dos sistemas. Nosotros, como es bien sabido, votamos por el capitalismo. No para convertirnos en puente.
Se nos pidió que discutiéramos, aquí, esta mañana, cómo construir puentes en una sociedad dividida. Centrémonos en el concepto de "sociedad dividida";. Me temo que utilizamos el término "sociedad dividida"; con demasiada ligereza, sin especificar lo que queremos decir con él. Debemos aclarar cómo, por qué y en qué sentido está dividida la sociedad actual. ¿Está más dividida ahora que en cualquier momento del pasado? ¿Es más profunda la división? ¿Es la división de la sociedad hoy más relevante que antes?
Cuando hablamos de una sociedad dividida, probablemente queramos indicar que no tenemos en mente un mundo dividido. ¿O tenemos en mente una división geopolítica? Eso sería más fácil de discutir. Sin duda, el mundo está geopolíticamente dividido ahora. No vivimos en un mundo indiviso de competencia perfecta entre pequeños estados soberanos. Tampoco vivimos en un orden europeo posterior a 1815 al estilo de Metternich. El mundo bipolar de la era de la Guerra Fría también ha terminado. El mundo unipolar de la hegemonía estadounidense, que comenzó después de la caída del comunismo, también está llegando a su fin, aunque los estadounidenses
no quieran escucharlo.
El actual mundo multipolar, caracterizado por el crecimiento, fuerza e importancia de China, por el surgimiento de una nueva entidad llamada BRICS y por la disminución del papel y la importancia de Europa y de Occidente en general, es una nueva forma de la realidad mundial. Cómo construir puentes entre Estados Unidos (junto con Europa) y Rusia es algo que no sabemos cómo hacer. Los puentes entre Estados Unidos y China son aún más difusos. La entidad aún no completamente establecida llamada BRICS no se comporta de manera consistente. Debemos ser conscientes de ello.
Sin embargo, este es sólo un aspecto de los planes para construir puentes. La otra división del mundo actual se basa en otra cosa, no geopolítica, pero no menos importante. Se trata de la ruptura continua del sistema dominante de creencias, de hábitos y tradiciones, de cultura y de patrones de comportamiento. Esta telaraña invisible, pero no menos sólida y estable, también es importante para mantener el mundo unido. Su eventual interrupción puede conducir a un desarrollo aún más trágico que el que hemos experimentado hasta ahora. Veo la división del mundo en este sentido como un problema fundamental en este preciso momento.
Algunas personas mencionarían otra dimensión de este problema: el derecho internacional, los pactos y acuerdos, o la existencia de las Naciones Unidas y organizaciones similares. No empiezo por ellos, porque estoy convencido de que estos arreglos institucionales o legales son la consecuencia de la realidad existente, tanto de las relaciones de poder en el mundo como del orden implícito de creencias, hábitos, tradiciones y de culturas en un sentido más
amplio. Y no al revés. ¿Cómo construir puentes entre creencias, culturas, ideologías y religiones?
Indudablemente reuniéndose, conversando, negociando, asistiendo a conferencias como esta. Aumentando la comprensión mutua, ayudará. Pero presupone tener entidades geográficas sólidas, los Estados, presupone el restablecimiento de sus fronteras y presupone hacer que los bloques de construcción fundamentales de la sociedad, los Estados, sean homogéneos, no heterogéneos. Y ahora viene mi argumento principal. Es necesario olvidar la ideología del multiculturalismo, o al menos su versión equivocada de hoy. Debemos promover un multiculturalismo saludable a nivel del mundo en su conjunto, pero un monoculturalismo estricto en sus componentes individuales, en los Estados nacionales. Debemos viajar para ver una cultura diferente, no para llevarla a casa.
La migración masiva, tan característica del mundo actual, está destruyendo nuestras sociedades. La migración masiva no se trata de construir puentes. Al contrario. Hace imposible la construcción de puentes. Todo el concepto de Merkelianismo, simbolizado por el eslogan "wir schaffen das"; (“también lo lograremos”), era y es exactamente opuesto a la idea de construir puentes. Deberíamos gritarlo al mundo.
Václav Klaus, Congreso de Viena, Palais Niederösterreich, Viena, 27 de enero 2025.
Texto original en inglés en el enlace https://www.institutvk.cz/clanky/3034.html
Traducción: Héctor Muñoz
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